jueves, 2 de junio de 2011

153 - generolecto 1

La comunicación cotidiana entre bípedas y bípedos
(visto desde la perspectiva de los bípedos)

Resumen del libro: ¡Tú no me entiendes! La semántica de los sexos, de Wolfgang Schmidbauer, parte 1 de 2, 1994

Es un libro sobre la creatividad de los humanoides en complicarse la vida y vivir más según sus ilusiones y expectativas que en relación a la realidad que les rodea. Supongo que saber lo que es real y lo que es nuestro delirio personal ya es en si bastante complejo y además la realidad no ofrece tantas satisfacciones como nuestras alucinaciones.

Empezamos, el autor, psicoanalista (consciente que el psicoanálisis es, como la mayoría de los cuentos ideológicos que se inventaron a lo largo de la historia, una “ciencia” de y por los bípedos machos, otra “ciencia social” que construye un discurso dominante sobre las mujeres) y terapeuta de parejas, dice que las mujeres y los hombres, aunque hablen el mismo idioma, y parece que hablen de lo mismo, no entienden lo mismo. Sobre todo cuando pronuncian palabras como Amor – buena relación – Fidelidad, estos conceptos comodines y flotantes que gustan a (casi) tod@s pero que cada uno los interpreta a su manera.

Según el autor (y también según nuestro prejuicio común) las mujeres utilizan un “lenguaje relacional” y los machos más bien un “lenguaje objetivo”, el cual comenta hechos, pero no sabe hablar de sentimientos ni de personas. El tipo de lenguaje utilizado (relacional u objetivo) es la fuente de las interpretaciones erróneas entre mujeres y hombres. El llama esta manera diferente de hablar: Generolecto (de genero y dialecto).

Pone el ejemplo de una pareja que va en tren y la mujer pregunta: “¿Tienes hambre?” Y el marido responde: “No”. Y la mujer dice irritada: “¡Pues yo voy a comer algo! ¡A lo que parece, yo te importo bien poco!” Schmidbauer dice que la mujer no pregunta realmente a su marido si él tiene hambre (lo que entiende este - pero los machos en general no se aclaran mucho con sutilezas metafóricas), mientras ella solamente quiere que él la acompañase en la merienda, su pregunta es una solicitud de relación, mientras su marido lo interpreta como una pregunta sobre un estado de hecho.

Las normas sociales son tan fuertes y “naturales”
que normalmente no podemos 
ni imaginarnos otro tipo de vida.
Y las cosas “naturales” de antaño 
todavía persisten hoy en nuestra imaginación 
como imágenes de un mundo armónico. 

También se puede interpretar que las mujeres utilizan más bien un lenguaje indirecta (hablamos en general) y los hombres más bien directos, resultado de su condición social durante la mayor parte de la historia conocida (dominadas – dominantes). Los dominantes pueden ordenar y exigir, l@s dominad@s tienen que preguntar y hablar con indirectas para poder renunciar a lo dicho en caso de conflictos. Y todas las historias de amor son al mismo tiempo historias de dominación social. Y como vemos en el clip arriba cada grupo dominante no se puede legitimar solamente con la fuerza bruta, necesita un cuento creíble que explica por que l@s dominad@s tienen que estar donde están actualmente, cual es su sitio “natural” en el orden social de los vivos.

Para volver al lenguaje, los machos interpretan (en general) la oferta de ayuda como una humillación, cual prueba que no son capaces de hacer algo ellos mismos, mientras as mujeres ven al ofrecimiento de ayuda más bien como el deseo de una relación emocional. Visto estos ejemplos se puede argumentar que los dos sexos tienen diferentes concepciones de amor y vinculación.

Prueba de ello (según Schmidbauer) es que los hombres pueden establecer con más facilidad relaciones fugaces porque fragmentan mucho más las relaciones, las viven de forma más fragmentaria. Y después ocurre esto: “Cualquier terapeuta matrimonial sabe del asombro y desconcierto de hombres que jamás habrían podido imaginar qué dimensiones de rabia y de tristeza iba a suscitar en una esposa serena y racional una escapada en apariencia intranscendente”. 

Comentario personal: Eso, lo que es intranscendente (o no) para cada uno es algo bastante personal. Y nuestra propia interpretación de los hechos no tiene que coincidir con la interpretación de otr@s. También puede ser que lo que dice el autor sea cierto o puede que sea otro discurso dominante que nos tranquiliza y nos mantiene medianamente disciplinados, porque nos ofrece explicaciones bastantes creíbles, y así estamos todos contentos – hasta que empecemos a pensar por nosotr@s mism@s. Cosa bastante difícil porque estamos hechizados por nuestras propias fantasías y el poder engañador del lenguaje (según otro bípedo filosofante).

Como decía algún filosofante (Epicteto según Google):”
No son las cosas las que nos inquietan,
sino las opiniones que tenemos de las cosas.


Canción sobre los recuerdos del pasado
que siempre parecen más bonitos
y fascinantes que la realidad vivida:
Cosas del recuerdo selectivo de los bípedos.

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